La seguridad vial es un desafío muy importante que los Estados a nivel mundial deben abordar con políticas activas. Más de 1,35 millones de personas pierden la vida anualmente debido a siniestros de tránsito y el 93% de las muertes se producen en los países en desarrollo. Otras 50 millones de personas usuarias de las calles resultan gravemente heridas todos los años.
La visibilización de la problemática y la responsabilidad son procesos a construir que deben ser acompañados de la fiscalización, por ser un pilar importante a la hora de garantizar el cumplimiento de las normativas vigentes.
El Plan de Seguridad Vial se concibe como un conjunto de ideas y acciones planificadas, construidas a través del consenso con sus principales actores, para la prevención, disminución y mitigación de los siniestros viales, en base a una planificación a mediano y largo plazo, considerando la disponibilidad de recursos y responsables para su formulación, implementación y seguimiento, con los diferentes actores y agentes locales.
Visión cero: le da un enfoque ético a la seguridad vial y tiene como ideal reducir a 0 el número de víctimas fatales o heridas graves de siniestros viales. Se basa en que la pérdida de una vida es moralmente inaceptable y atribuye la responsabilidad de los siniestros viales a las partes involucradas en la planeación, diseño y operación del sistema de movilidad, siendo todos responsables de un desempeño seguro.
