La Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género (DNEIyG), relató estos datos dependiendo de si se utilizan toallitas o tampones.
Estas cifras se ven reflejadas en un informe elaborado por UNICEF Argentina y el Ministerio de Economía de la Nación y presentado en el Concejo Municipal de Rosario, en el marco de las acciones por el Día Internacional de la Higiene Menstrual.
«Las toallitas, tampones, copas menstruales y otros PGM representan un costo económico extra para mujeres y personas que menstrúan. El costo que implica la menstruación amplifica las desigualdades sociales», señala el estudio y evidencia que gestionar la menstruación con toallitas durante un año representa en un hogar argentino con presencia de una mujer adulta y dos adolescentes que menstrúan, se destina sólo a la compra de productos de gestión menstrual el equivalente a más de 2 AUH por año.

«La menstruación es un factor de desigualdad. Las toallitas, tampones y copas menstruales implican un costo económico extra para las mujeres y personas que menstrúan, que ya se encuentran en desigualdad respecto a los varones: las mujeres tienen menor participación en el mercado laboral que ellos, ganan menos, enfrentan mayores niveles de desempleo, tienen empleos más precarios y, como consecuencia de esto, tienen mayores niveles de pobreza», advierte el informe.
