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Se viene el final de Better Call Saul. La historia que gira en torno al Trickster* de nuestros tiempos.
Lástima que ya no gira en torno a su segundo protagonista. “Mike is in the ground” dice Jimmy, y ahí sentimos la parte más dolorosa de este “after life” en blanco y negro: el Gandalf de los Llanos -el prototipo norteamericano del anciano poderoso y protector de los débiles- ya no está ahí para protegernos
Los finales suelen dejar un vacío en el espectador. ¿Pero será así con las historias de Vince Gilligan?
Terminar Mad Men, por ejemplo, te deja recalculando en la nada, aun cuando el cierre es perfecto y tiene completo sentido. Es el fin de una era. Breaking Bad en cambio, está hecha de autodestrucción: tiene que detenerse en un punto. Mad Men es pura creación, es otra cosa.
O el verdadero final de The Office, la partida de Michael Scott. Se va un indispensable. La vida misma se acaba, y eso uno no lo perdona. Es lo que suele pasar con las historias. Pero en cambio, Breaking Bad, TENÍA que terminar. Walt, incluso Walt, encontró su límite. El final fue un alivio.
Jimmy parece ir por ese camino, pero no se sabe bien: esta vez, algo no cierra. Algo es distinto.
*Típico personaje de la mitología que le hace bromas a los dioses, los engaña, los estafa, y termina desencadenando catástrofes (Loki, Prometeo, Gualicho, Shatan, etc).
