Brasil  ha goleado, y por momentos bailado, a Corea del Sur por 4 a 1 en un partido donde deleitó  al mundo futbolístico con su ‘Jogo bonito’ tras unos años de sequía de juego y se acomoda más que nunca como uno de los grandes candidatos Los goles han sido de Vinicius, Neymar (en su vuelta luego de la lesión), Richarlison y Paquetá.

El partido se rompe en el inicio con un gran Raphinha que comenzó la jugada del primer gol con una acción individual muy característica y luego buscó atrás a Neymar, que no consiguió rematar pero el balón le cayó a Vinicius que controló, alzó la mirada y la clavó en el arco.

En la siguiente jugada, apareció la velocidad de Raphinha para anticipar a Woo-young Jung que lo derribó y el árbitro señaló los once metros. Neymar dio una clínica de cómo se patea un penal, aguantó que el arquero decidiese dónde tirarse y ejecutó al otro lado de manera tan sutil que el guardameta intento volver sobre sus pasos y quedó trabado a contrapié.

Brasil brilló en la vuelta de Neymar

Tuvo la opción de descontar Corea del Sur con un excelente disparo lejano de In-beom Hwang pero igual de maravillosa fue la palomita con la que sacó el balón Alisson, en su primera  gran atajada del torneo. 

El tercer gol es muy definitorio del fútbol brasileño. Dos centrales combinando en la frontal del área rival, pase de Marquinhos y el toque de primera de Thiago Silva para Richarlison  que define de zurda.

Continuaba el festival con una asistencia antológica de Vinicius para la llegada desde atrás del acompañante de Casemiro en el doble pivote en este partido. Paquetá  define con un disparo imposible para el arquero y hace el cuarto en 35 minutos. La goleada podía ser histórica.

En al segunda parte el protagonismo seria de los guardametas, primero se confió Marquinhos y quedó solo el jugador de más talento de los coreanos. Heung-min Son,  pero Alisson volvió a ser providencial, se hizo grande y con el hombro despejó a córner.

Luego fue Seung-gyu Kim el que detuvo un gran disparo cruzado de Raphinha tras una pared y dos regates en el área. Volvió a aparecer Alisson para sacar un disparo seco, con el exterior y de volea de Hee-chang Hwang.

Después Seung-ho Paik marcó un golazo espectacular de disparo de lejos; le llegó el rechazo desde una falta lateral,  disparó, se desvió en Thiago Silva  y se coló en el arco de Alisson que nada podía hacer.

Luego el partido entró en una meseta con llegadas aisladas tanto que Tite hizo ingresar al tercer arquero Weverton, que no había jugado ni un minuto en el torneo.

Final y en los cuartos se verán las caras con Croacia en lo que promete ser un gran partido.

Croacia en los penales.

Croacia derrotó a Japón en la definición por penales tras empatar 1 a 1 al cabo del tiempo regular y el alargue, gracias a su portero Dominik Livakovic que contuvo 3 penas máximas.

El arquero croata atajó tres penales y se vistió de héroe.

Desde que comenzó el encuentro Japón avisó de sus intenciones, con una primera ocasión clara de pelota parada a los dos minutos.  Poco después cometió un grave error en defensa que le pudo costar muy caro de no ser por la atajada de Shuichi Gonda. Pero en el resto de la primera mitad ya no volvió a pasar apuros.

Al contrario, fue Croacia la que se vio desbordada por la intensidad y la velocidad de los nipones que demostraron que no fue casualidad su primer puesto en la fase de grupos ante España y Alemania.

Con la destacada actuación de un brillante Junya Ito por la banda derecha y un esforzadísimo Daizen Maeda en el centro del ataque, generaron varias ocasiones de gol en tanto que Luka Modric tardó casi media hora en crear peligro en una combinación.

Poco antes del descanso tres jugadores nipones combinaron en corto en un córner para que Ritsu Doan pusiera un centro peligrosísimo y Maya Yoshida tocara el balón dentro del área y Maeda  convirtiera y le pusiera justicia al resultado.

Tras el paso por los vestuarios, todo comenzó igual  pero el combinado de camiseta ajedrecista hizo cambios y tiró toda la carne al asador e intentó otras cosas como tirar centros, lo que enseguida le dio resultado. Dejan Lovren metió el balón a la ollae Ivan Perisic remató con un estupendo cabezazo desde el punto de penal a la base del poste para empatar el encuentro. Uno más para la cuenta del gran goleador de Croacia.

Y el equilibrio llegó también al juego, con el peligro alternándose en cada campo, así fue que tras un intercambio de ataques, los dos equipos empezaron a tomar menos riesgos y el marcador no se movió hasta que concluyó el tiempo reglamentario y se jugó el alargue que no cambiaría la historia.

Finalmente llegarían los penales y la clasificación de Croacia a la próxima instancia.  

Se vienen los cuartos de final.

Por Marina Lalinde

Periodista. Directora general de PrensaPlus

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