La mujer que se ama no tiene miedo de perder a nadie que no se sienta afortunado de tenerla. La mujer que se ama sabe pedir lo que quiere con amor y autoridad a la vez. La mujer que se ama no se sacrifica por nada ni nadie, hace su mejor esfuerzo solamente.

La mujer que se ama come sanamente, cuida su cuerpo, su sueño, su descanso, su tiempo, sus silencios. La mujer que se ama se ve al espejo y se gusta, se siente afortunada de ser quien es y orgullosa de sí misma. La mujer que se ama disfruta mucho su soledad, su tiempo con ella misma, se siente completa estando sola.

La mujer que se ama estudia, se prepara, se supera a sí misma, para ser mejor y no para agradar a nadie más. La mujer que se ama es buena con ella misma, se habla amorosamente, se tiene paciencia, se perdona todo y se da todas las oportunidades que sean necesarias.

La mujer que se ama no hace de un hombre su vida, sino que hace su vida e íntegra a ese hombre. La mujer que se ama no se siente que no es suficientemente buena, ni anda haciendo cosas para comprobar lo contrario.

La mujer que se ama no sufre por nadie, es compasiva, generosa y amorosa, pero no se atormenta por quien no está a la altura del cariño que ella es capaz de darle. La mujer que se ama puede incomodar a las demás con su seguridad en sí misma y aun así no se opaca para no ser envidiada.

La mujer que se ama no se deja de nadie y sabe poner límites a los demás. La mujer que se ama no se anda con juegos, SI es sí y NO es no.

La mujer que se ama no anda vigilando ni tratando de controlar a nadie, no deja que los celos le consuman la cabeza porque sabe que ella es única, especial e irreemplazable.

f: caballeroquintana

Por Marina Lalinde

Periodista. Directora general de PrensaPlus

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