Hoy sé que cuarenta y tantos no te hace menos joven, pero si más inteligente, quizás a los cuarenta
se nos cae la venda de los ojos y dejamos de ser tan complacientes, quizás a los cuarenta dejamos de tomar las cosas tan enserio y nos permitimos disfrutar, quizás sólo sea un número más, pero ya no somos ingenuas.

Sabemos que el tiempo y nosotros nunca seremos amigos de verdad, lleva tiempo descubrir que si nos amamos de verdad el tiempo y la vida al final nada se deberán.

F: Lucero Jazz.

Por Marina Lalinde

Periodista. Directora general de PrensaPlus

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