Es un estado transitorio de afectación emocional, cognitiva y conductual, caracterizada por la incapacidad de la persona para tomar decisiones y resolver problemas.

Recuerda que no estás solo: Si a veces sientes que la vida es muy dura y ya no vale la pena seguir adelante, recuerda que no estás solo. Muchas personas pasaron por lo mismo que tú y hoy siguen vivas. Tú también puedes recibir ayuda y sentirte mejor.

Habla sobre cómo te sientes: Habla con un familiar o amigo de confianza. Si eres una persona religiosa, también puedes conversar con alguien de tu comunidad en quien confíes.

Únete a un grupo de ayuda: Únete a un grupo de apoyo o autoayuda para personas que sufrieron autolesiones. Juntos pueden ayudarse a sentirse mejor.

Busca ayuda profesional; Tener pensamientos suicidas o autolesionarse son síntomas de estrés emocional severo. No es tu culpa y puede pasarle a cualquiera. Habla con un profesional, como un médico o un consejero de salud mental.

Recibe ayuda de emergencia cuando la necesites: Si crees que tú o alguien que conoces se encuentran en peligro inminente, ponte en contacto con los servicios de emergencia o con una línea de ayuda.

Por Marina Lalinde

Periodista. Directora general de PrensaPlus

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