La tiroides es una glándula que secreta hormonas que regulan la velocidad del metabolismo en el cuerpo. Las hormonas tiroideas: regulan la velocidad a la que se queman calorías, pueden desacelerar o acelerar los latidos cardíacos, pueden elevar o bajar la temperatura corporal, influyen en la velocidad a la que los alimentos se mueven a través del tubo digestivo, entre otras cosas.

Es decir, es una glándula que hace que las cosas pasen más rápido o más lento. Por esto, cuando una persona tiene problemas a la tiroides, la hipótesis general es que vive una experiencia emocional difícil en relación a querer cambiar la velocidad a la que ocurren las cosas y, por extensión, querer modificar el paso del tiempo.

Así, algunas de las dificultades emocionales más comunes en personas con hipotiroidismo son:

  • Cambiar el pasado: Quiero volver el tiempo atrás para cambiar algo en el pasado. Estoy arrepentida. Quisiera que esto no hubiese sido así. Quisiera que fuera de otra manera.
  • Detener el tiempo: Quisiera detener el tiempo, quisiera que el tiempo no pasara, no quiero que llegue el futuro (porque va a ocurrir algo terrible o doloroso), quisiera volver el tiempo atrás, que las cosas pasen más lento, que el tiempo no avance. No tengo suficiente tiempo.
  • «Destruir» o «eliminar» el tiempo (Hashimoto): Necesito destruir algo en relación al tiempo, o su velocidad. Si no, no podré vivir, o ser querido, o estar a salvo, existir, etc.

Además, cada síntoma con que el hipotiroidismo se presente da detalles acerca de la dificultad emocional. Algunos ejemplos de esto:

  • Ansiedad, nerviosismo: estos síntomas dan cuenta de un peligro en el futuro. Particularmente con la ansiedad puede haber una ambivalencia en el sentido de que no quiero que pase el tiempo y, a la vez, quiero que el futuro llegue pronto.
  • Niebla mental: hay un peligro de poder utilizar la mente. Por ejemplo, un peligro de resolver los problemas, de tener ideas, o de encontrar soluciones.
  • Caída de pelo: Me siento separada de mi padre, de pensamientos agradables, o de mis raíces.

Ahora que has leído la biodescodificación del hipotiroidismo, es probable que te sientas identificada con algunas cosas que mencioné. Imagino que a medida que leías el apartado anterior tu entusiasmo subía con cada línea que te hacía sentir identificada, mientras que con cada línea que no te identificaba, aumentaba tu confusión y pensabas «¿cuál de estas líneas se aplica a mí? ¿todas o solo algunas? ¿qué pasa si alguna no me hace sentido?«. Aun así, mientras leías, tal vez uno o varios pasajes de tu vida se te vinieron a la mente, o tal vez las sensaciones que describí te resultaron familiares. Pero, ¿cómo utilizar esta información para sanar?

Porque, para qué es todo esto si no es para una sola cosa: Sanar.

¿Eso es lo que realmente quieres, no? Y recuerda, no hablo solamente de sanar el hipotiroidismo en sí, sino también los síntomas asociados: fatiga, depresión, sensibilidad, ansiedad, tendencia a engordar, caída de pelo, piel seca, y un largo etc.

Por Marina Lalinde

Periodista. Directora general de PrensaPlus

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